Saltar al contenido

Diario de una climatérica (Parte 5): Un dogma (más) que se (me) cae

Querida y amable lectora, lectore,

Lo primero que quiero confesarte es que he vuelto a ser hegemónicamente cíclica (o algo así1). Y ahora veo que me he tendido una trampa a mí misma. ¿Puedo seguir con este diario? Me doy el permiso porque las palabras son flexibles, y “climaterio” para mí es un experimento de ecotono2, una vivencia ecotonal, que admite seguir siendo cíclica con sentires diferentes a los de ‘un tiempo anterior’. Si te soy sincera, sigo sintiéndome en mutación y quizá, la característica que más estoy viendo operar, esté siendo la caída del dogma que yo misma (siempre ‘nosotras’ pero quiero que quede en evidencia la responsabilidad que siento con mi Voz en esto) construí. ¡Esto parece una meta-trampa!

No hay partes malas’ y ‘Todo al mismo tiempo en todas partes’

Empecé a escribir esta quinta parte hace unos meses, cuando las cuentas de mi ciclo aún andaban dando saltos, y durante aquellas semanas de sentir climatérico, (con sangre o sin ella) pude observar que las fases del ciclo menstrual (las 4: premen, menstru, preovu y ovu) podían expresarse en mí en un mismo día, incluso varias veces:

Puede ser una mañana preovulatoria en la que el subidón de energía me hace sentirme feliz y viva (y un poco ansiosa, característica común de mi Preovu), un mediodía ovulatorio en el que veo todo (un poquito demasiado) ‘rosa’, una tarde Premen en la que conecto con mis emociones más profundas llorándolas frente al río, y una noche Menstru en la que, aun sin sangre fluyendo por mi canal vaginal, el recuerdo de ello me recorre entera y una bella paz me inunda por completo”

Durante las semanas en las que escribí aquel quinto texto estaba leyendo ‘No hay partes malas’3, un libro fantástico de Richard C. Schwartz sobre el IFS (Internal Family System, por sus siglas en inglés, Sistema de Familias Internas en castellano). Esta metodología confirma que, en vez de intentar acallar, desplazar o ignorar las voces ‘traumáticas’ internas (que siguen operando seamos conscientes de ellas o no), si las dejamos expresarse y las acogemos, pueden traernos la claridad de los miedos originarios (y las personas originarias que los crearon) para liberarlos. También vi la película de ‘Todo al mismo tiempo en todas partes’4 que me fascinó y me emocionó profundamente. Me quedé maravillada con lo bien que expresa la deriva de la vida según las decisiones que vamos tomando. Te recomiendo mucho ambos recursos-bienes (el libro y la peli) 🙂

Estas dos vías me ayudaron a nombrar algo que llevaba tiempo sintiendo: Las fases, sus voces, poderlas observar ‘por partes’, sabiendo que no hay partes malas, es un experimento posibilitador de escucha interna enmarcada en una ciclicidad mayor, la de la Vida. O sea, tenemos un marco hormonal, una suerte de patrones que hemos ido aprendiendo a leer y a traducir a los que llamamos fases, los cuales hemos ido contrastando con la lectura que hace el sistema en el que vivimos de ellas, y con todo, hemos ido pudiendo escuchar las necesidades y los deseos que tenemos en cada momento del ciclo. Y aunque esta idea es bastante obvia, poder ‘romper’ las fases para ‘unificar’-nos, estando en contacto con todas las voces/partes al mismo tiempo, puede que sea una parte importante de este proceso de despedida del ciclo menstrual que llamamos climaterio y que, tal y como lo estoy sintiendo, viene a integrar aquello que, por partes, hemos sido hasta ahora.

Esta conclusión, apoyaría la hipótesis inicial que planteé que decía esto de … “Cuando llega la menarquia descubres el poder, en el periodo cíclico lo practicas y en el climaterio-menopausia eres el poder”. El poder como la unificación de las voces/partes que somos.

Seguir a-climatándonos (mientras caen más dogmas)

Obviamente, el climaterio (o la menopausia) no será la llegada al paraíso soñado de las mujeres poderosas de los úteros relajados con el que tantos sueños húmedos he tenido. Y menos en un sistema que estamos viendo hundirse, mientras que, este occidente nuestro sigue navegando el mar del privilegio montado en un crucero VIP rumbo al abismo.

Este último tiempo ando obsesionada5 con la teoría decolonial. Me estoy nutriendo sobre todo de las palabras de Katya Colmenares (filosofa libertaria mexicana)6 y Ramón Grosfoguel (filosofo puertorriqueño)7, que beben de los trabajos de Enrique Dussel y de Juan Jose Bautista, ambos pensadores de Abya Yala que dejaron un legado ‘para recordar’ que tanto Katya como Ramón siguen elaborando. Aunque quiero venir por aquí con un artículo más extenso, quería recoger en este artículo que, gracias a esta nueva capa de observación de la realidad que se ha abierto en mí, ‘la modernidad’ se me está haciendo trizas dentro.

Aunque llevo como 10 años teniendo muy presente que la cosa va de ‘desmontar’ (ya sabes, el homo economicus, la violencia lineal…), está siendo ahora cuando me estoy dando cuenta de que más allá de la reconfiguración del sistema económico, son muchas, muchísimas ‘las categorías’ o ámbitos de la vida que tenemos que descolonizar. Ya no desmontar, sino, sacarnos a ‘Colon’, como arquetipo de invasión, conquista y expolio, de nuestros adentros.

Desde Abya Yala, esta corriente de pensamiento libertario, que aboga por la soberanía de los pueblos y se posiciona a favor del estado comunal, propone (radicalmente, desde la raíz) un nuevo modelo civilizatorio basado en una escucha profunda del cuerpo-tierra-territorio que somos. Y quizá te estés preguntando qué tiene que ver esto con el climaterio. Lo cual es una muy buena pregunta 🙂

A mí, de momento, se me une claramente en 2 puntos: La confirmación de que la vida, antes de la modernidad y en los pueblos originarios, era cíclica, los árboles eran sujetos y Amalurra tenía el status de madre dadora de vida que merece. Y lo más importante, cuando parece que he llegado a una solidez interna, a una estructura que ha pasado por una escucha de mi misma y de las voces de mis fases (durante casi 10 años de registros y observación de mi ciclo), una capa que aún era no-visible para mí (sacar la cabeza de esta europa blanca decadente) se (me) abre, dándome la oportunidad de abrir la mirada (un poco más) y de encontrarme con heridas que estaban (un poco más) al fondo.

Quizá el climaterio también vaya de dejar que los dogmas caigan. De cuestionarnos cuánto de todo eso que habita en nuestro barrio-ciudad es realmente vida-vida, o simplemente cemento en los parques. Llevar creencias modernas a compostar. Y que las lombrices se las coman. Quizá sea este un poder que pasa por no saber mucho (o casi nada, mientras nos hemos creído el centro más sabio del mundo). Y también un poder que nos permite confiar en que la estructura creada durante el tiempo cíclico, durante esa primera etapa de adultez, nos ha traído la fortaleza para, ahora, acuerpar una integración decolonial que admita (y honre) ir a hablar con el río, o co-criar calabazas (las abejas son imprescindibles en esta crianza), o luchar por los derechos menstruales, o llorar al ver las condiciones laborales de los obreros no-blancos que están arreglando la fachada, o accionar a favor del proceso de regularización, o ver llover mientras me dejo atravesar por el agua, o de maravillarme con un lirio que no sabía que lo era…

Hay algo en compostar ‘estas cosas que creía saber’ que me está dando lugar interno para que otras cosas, ojalá más llenas de vida-viva, tengan el espacio y la nutrición para enraizar en mí. Soy ecotono vivo, en proceso de descolonización, en un tiempo climatérico y ecotonal.

Hasta aquí de momento, querid*. Eskerrik asko por leerme y por ser cómplice en estos lodos liminales posibilitadores de vida.

Un sentido abrazote,

E.

pd: He dejado de escribir newsletter a las suscris. Quizá algún día vuelva a ello… no lo sé. De momento, si quieres leer pequeñas reflexiones y recursos inspiradores que voy compartiendo, me encuentras en ESTE canal de Telegram en el que, por cierto, también tenemos un grupete de chat por si te apetece ir contándonos sobre tus procesos 🙂

pd2: El dibujo, como los demás que acompañan a estos escritos, es una acuarela que he terminado hace poco.


1Aunque mis ciclos han vuelto a ser regulares, ahora son más cortos (unos 23-25 días) y los días de flujo se han alargado... Esta semana visito a la matrona, te contaré!

2Te hablo de esto en el primer artículo de esta saga, lo lees AQUÍ.

3No hay partes malas: Sanar el trauma y recobrar la plenitud con el modelo sistemas de familia interna. Richard C. Schwartz, Ed. Eleftheria, 2021.

5Aunque antes las obsesiones me parecían una patología peligrosa, ahora sé que, como dice Remedios Zafra son ‘entusiasmos que me atrapan y me arrastran’. Vida-viva que me abre las carnes y airea mi pequeño cuerpo-territorio.

6Canal de Youtube de Katya Colmenares: https://www.youtube.com/@KatyaColmenares

7Canal de Youtube de Ramón Grosfoguel: https://www.youtube.com/@canalramongrosfoguel

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.