Todes por aquí sabemos lo asfixiante que está todo (ahora, en verano, muy literalmente). Por el norte global en el que habito, en la vieja europa, podríamos decir que somos las generaciones con más abundancia material de la historia (1984, por aquí). Sin embargo, el vacío existencial y de sentido (como dirección funcional concreta y que nos haga sentir alegría en el corazón) con el que vivimos, nos aplasta a cada poco. Mi hipótesis es que ya no somos capaces de sostener la violencia lineal1 constante y sistémica, y que dentro (y fuera) los gritos no pueden ser silenciados ya.
Desde aquel 2018 en el que me animé a nombrar la violencia lineal como concepto, han pasado muchas cosas. Muchos talleres, muchas lecturas. Aquello fue el inicio de una exploración que, casi 8 años después, (por fin, o es que este era El tiempo) consigo comprender cuerpo adentro. En mis carnes, validando con mis sentires algo que entonces solo podía balbucear. Y es que veo, que es justo así como lo cíclico se expresa.
Cronos siempre al acecho de Kairos
Le escuchaba a Paloma Todd2 que la ciclicidad y la linealidad se entrelazan constantemente. Aunque es una idea bastante básica, me llegó en el momento en el que estaba preparada para entenderla con todo el cuerpo. Podríamos decir que Cronos (el tiempo lineal) y Kairós (definido como “el momento oportuno”) conviven, y que, aunque Cronos es quien manda en nuestro sistema, con sus calendarios y sus tiempos en una sola dirección, la productivista, la que va hacia arriba y hacia adelante, nunca podrá escaparse de Kairós, con sus tiempos orgánicos y sus vueltas a la espiral que asoman cuanto menos te lo esperas.
Yo me los imagino siempre en guerra, sobre todo para les que, como nosotres, bailamos (o lo intentamos al menos) cada rato al son de nuestras hormonas. Pudiera parecer incluso que, aunque el tiempo-sentido gane a momentos, finalmente hasta tiene que disculparse por aparecer. Para las cíclicas, las que nos sabemos mutantes, aprender a conversar y ‘negociar’ con estas dos grandes fuerzas, es imprescindible.
Y en esas nos hemos pasado todos estos años de registro del ciclo (menstrual-ovulatorio). Comprendiendo cómo dar esa negociación, cuestionando las directrices de un sistema (demasiado) rígido e intentando sobrevivir a la inestabilidad que la precarización actual nos propone. Por supuesto, el tiempo espiralado, el de nuestros úteros, el de todas las semillas y el de Gaia, nunca deja de existir. Por tanto, es interesante preguntarnos…
¿Qué espacios, tiempos, relaciones y proyectos son posibilidades para abrir, habitar y ocupar tiempos cíclicos dentro de la linealidad?3
Te lo pregunto para que encuentres tu(s) respuesta(s). No hay bien o mal, sabemos. No hay juicio, solo es una propuesta para ser conscientes (en lo concreto, en lo real de nuestras agendas petadas) de qué posibilidades tenemos de seguir abriendo espacios al tiempo orgánico en la linealidad imperante e impuesta.
Viviendo en Cíclico (siempre en gerundio)
Con esta reflexión, con esta vuelta a la espiral, me he dado cuenta y me/nos cuestiono, cuánto de lo que sabemos y hemos ido observando de nuestros ciclos lo hemos ‘insertado’ en el calendario productivo y lineal diario. Yo misma he promovido mucho agendar en cíclico, es decir, considerar algún tiempo de descanso en Premen, o poner citas relacionadas con las burocracias en Preovu. Sin embargo, ¿es esto suficiente para la revolución (o el recordar) de la ciclicidad?
Ahora me respondo un no rotundo. Lo que por años (me) ha servido y ha tenido sentido, ahora lo veo como intentos perfectamente intencionados de seguir ‘regalando’ esta sensibilidad de un tiempo-otro al sistema capitalista basado en el tiempo lineal. Por supuesto que es perfecto y lógico ajustar nuestros ciclos a la linealidad, y funciona (y si lo has practicado, ¡te felicito por ello!). Sirve sobre todo para no hacernos (más) daño, para protegernos y quizá para ‘aprovechar’ las potencias que tenemos en cada una de las fases que habitamos las monstruas menstruantes.
Y sirve también, (y esto es ahora para mí lo más importante), para darles a esos momentos el valor de la resistencia, para darnos cuenta de que, empezando a abrir tiempos cíclicos (aunque sean 5 minutos al día para preguntarte cómo estás, o para observar la luna, ¡o a Venus!), o sea, escuchando a Kairós, es como cada vez somos más conscientes del malestar que nos traen los tiempos lineales y podemos colocar a Cronos en su lugar.
Llevo años (cada año, diría) cuestionándome el sentido de tener un blog personal artesano, de escritura y lectura lenta en estos tiempos veloces. Mi percepción es que lo uso poco, que ya nadie mira la galería, que yo misma no me paro a actualizarla, que no tiene demasiado sentido pagar el hosting cada año. Tras esta reflexión sobre la ciclicidad he visto la importancia del gerundio en el nombre que decidí ponerle. Este proyecto vive en fases cíclicas cíclicamente: He modificado el diseño varias veces, escribo cuando lo siento, y aunque ya no responde a ningún intercambio mercantil (como en su origen, que lo usaba sobre todo para difundir mi trabajo y promover talleres), ahora me doy cuenta de que es un espacio de tiempo cíclico con muchísimo valor para este camino de abrir posibilidades a tiempos-otros tanto dentro como fuera de mí.
¿Manipulación o descolonización?
Hay proyectos que no atienden a lo que entendemos como ‘expansión’ (siempre para arriba y para adelante). Hay sucesos en la vida conectados a heridas (de hecho la mayoría), que parecen bucles que se repiten una y otra vez. Parece que nuestro cometido va de encontrar los patrones que se (nos) repiten, que son espiral, para ir un poco más profundo cada vez, para comprehender(nos) un poco mejor. Entonces, ¿cuánto manipulamos una flor, una semilla o un árbol para que produzca ‘más’ o para que encaje ‘mejor’? ¿Tiene sentido esto? ¿Lo tiene en nosotras y en los procesos de nuestros úteros?
Creo que, sobre todo si como yo llevas años observando tu ciclo menstrual, es buen momento para pararnos en esta fina línea y reflexionar sobre si nuestra mirada cíclica atiende a la apertura de estas brechas de tiempo orgánico tan necesarias para los procesos de descolonización (también de descolonización del tiempo), o si son intentos (honorables e igualmente necesarios como parte del proceso) para sobrevivir en la aplastante linealidad.
Y ahora, al terminar de leer esto, ¿te apetece mirar por la ventana y observar el cielo? Quizá, aquí, en estos instantes de parón, de mirada retrospectiva, de descanso, de escritura de diario, de dejarnos marchitar para volver a nacer (que tanto nos cuestan), encontremos el sentido perdido en un sistema que nos quiere activas, sonrientes y siempre alerta. Abrir tiempos cíclicos, espacios mutantes, relaciones que saben transformarse, internas o externas, es revolucionario para seguir recordando que, diga lo que diga Cronos, la Vida es y será siempre cíclica.
1Encuentras el artículo aquí: https://viviendoenciclico.com/violencia-lineal/
2Sigo el trabajo de Paloma Todd (Soberanía*Creativa) desde 2020. Ella me presentó a Venus, y desde entonces, no he dejado de ciclar con Ella 🙂 (tanto con Paloma como con Venus)
3No es una pregunta retórica, te invito a que cojas papel y boli y escribas sobre esto. No hay absolutos, quizá encuentres instantes cíclicos que, aunque te parezcan efímeros son muy muy valiosos para seguir recordando.
*el dibujo que acompaña este escrito es una acuarela que terminé hace poco. Y, de paso, te cuento que ya no estoy escribiendo newsletters, encuentras lo que voy compartiendo en ESTE canal de Telegram.
