Universidad de Barcelona, 5 y 6 de febrero del 2026
Me doy cuenta de cómo a veces, algunas cosas que comparto pueden parecer ‘aéreas’o quizá abstractas. Me doy cuenta de cómo en todos estos años compartiendo tanto presencial como virtualmente, lo segundo, puede parecer una patología de nuestros tiempos posmodernos. A mí a veces me lo parece. Me doy cuenta de que, sobre todo cuando faltan abrazos y cuerpos, los audios, los emails y todas-esas-comunicaciones entre letras, tapan la individualidad en la que, la mayoría, vivimos. No hay duda de que son las relaciones, son las redes las que nos salvan. Me atrevo a empezar este escrito diciendo que solo nos pueden salvar las redes, lo colectivo, lo comunitario. Esto es un relato de una de ellas, de uno de ‘esos’ momentos en los que todo tiene sentido, y de paso, una actualización de cómo andan los menstru-temas ;).
Alguna contradicción y muchas convicciones
Hace ya unos meses recibimos un email en la koop. (Ara!Gorputz, de donde sale mi nómina y mi ‘marco oficial de trabajo’), de ‘La Vida en Rojo’ donde nos presentaban las “I. Jornadas sobre educación menstrual de la Universidad de Barcelona”. Aunque por mi parte dudé (siempre lo hago cuando de salir de casa se trata), Ione siempre pone la chispa para que mueva el culo y me dé el aire (de otro lugar) en la cara. Por lo que, en cuanto se acercó la fecha, nos pusimos manos a la obra para estar allí. Había muchas convicciones (¡muchas!) y una fuerte contradicción: ¿Cómo hacemos el viaje?
Tren, avión, coche compartido… Tras valorar las posibilidades y enfadarnos por las condiciones cada vez más precarizadas de lo público (2 accidentes en Renfe en un mes y unos horarios en los que nunca sabes cuándo llegarás, ni si llegarás), hicimos glup y optamos por el avión… las ekofeministas que se van a Barcelona en avión… Contradicción acogida. “A veces has de ser un poco más flexible, Enara”. Next.
[Amo volar. Cuando era niña quería ser astronauta. Alguna vez soñé con ser pilota, incluso estuve a punto de sacarme la titulación para pilotar avionetas. Pero no pude, mis valores no me dejaron. Me imaginé cómo sería el mundo si cada quien tuviéramos una avioneta. Ahora ‘mis vuelos’ tienen que ver más con ver bailar a los pájaros en el cielo. Y con, muy de vez en cuando, permitirme un vuelo barato de estos en los que no sé bien cómo entra tanta gente en tan poco espacio].
Aterrizaje y llegada: Que La Ley se cumpla
Surcamos los aires de mi amada bahía del Bidasoa mientras jarreaba (llovía fuerte) y el aire pegaba fuerte en las ventanas del avión. Fue bello, emocionante. Siempre es casi épico para mí ver mi casa, mi barrio, mi río a vista de pájaro. En Barcelona nos dio la bienvenida un cielo nublado con el sol asomando entre los huecos. Cogimos un taxi (otra cosa que no había hecho desde hacía una vida), y de golpe y porrazo, allí estábamos.
El abrazo de Carol se me hizo Casa. Lo que hasta entonces habían sido cientos de audios de voz-dulce de conversaciones profundas, y alguna que otra reunión por Zoom, se hizo cuerpo. Nos hicimos cuerpo. Fuimos, por un instante, escalofrío y materia creadora. También abracé y desvirtualicé a otras compas: Nora, Victoria, Jaione… recordé mucho a las compas de la comunidad Soy1Soy4 (ahora, Casa Liken1) cuando, tras infinitos textos y publicaciones relatándonos nuestras intimidades más íntimas, por primera vez nos abrazamos.
Tras la apertura de las jornadas por parte del equipo de la universidad, Nora (Pascual Armendáriz) nos invitó a realizar un recorrido por lo que se ha hecho a nivel global. Es curioso ver cómo a un ser tan lindo y tierno, de gesto pícaro y pelo rosa, puede salirle tanta fuerza y coraje al hablar de una ley. Concretamente, de La Ley. Se la sabe de pe a pa (la ley orgánica 01/20232 es en la que se recogen los derechos menstruales y la cual, te invito a revisar, promover y accionar).
Como siempre me pasa tras volar (me hace gracia imaginarme que lo hago como una golondrina que no sabe pisar tierra), he de reconocer que, aunque mi cuerpo estaba allí, mi alma seguía en algún lugar entre Euskal Herria y Cataluña. Pero el entusiasmo de Nora me absorbió. Sus mapas llenos de territorios en donde los impuestos de los productos menstruales se han recortado (y en los que no), los países en donde ya hay políticas públicas con relación al ciclo (y en los que no), me llevó a un viaje de validación interna en donde pensé: “Ok, queda mucho por hacer, pero aquí estamos y algo hemos hecho. Estamos en la universidad, ¿verdad?3”.
Una presentación: No ensayada, pero sentida
Tras la electrificante presentación de Nora, Carol y yo realizamos la presentación del libro “Educación menstrual”4. Carol (Carolina Ackermann Barreiro), con su pelo canoso y su mirada (tan) llena de amor, ha sido la amalgama preciosa que ha amasado esta criatura-colectiva, ha sido el hilo que nos ha unido a todas sabiendo intuir qué podía aportar cada una.
El sábado anterior, algunas de las 14 autoras5 nos encontramos por Zoom. Fue un encuentro muy bello en donde pudimos conocernos (¡que loco esto de co-crear algo sin ni siquiera conocernos!), y hablar sobre cómo sentíamos la criatura-libro. Ese jueves, en esa sala de butacas y en aquella mesa diplomática en donde pusimos en cartulinas los nombres y apellidos de todas, tuve el honor de ser la voz colectiva. Carol nos contó sobre el proceso de creación y yo fui leyendo frases y sentires que las autoras habían compartido. No lo habíamos ensayado, yo sentí que sí. Porque a veces basta con la confianza de saber que estoy donde tengo que estar, y de saber que estoy ‘al servicio’ de lo que he de hacer.
Agotadas nos fuimos hacia donde dormiríamos. Todo fluyó. Resultó que una compa de las jornadas (la bella Ana Luisa) vivía en nuestro barrio de acogida en Barcelona. Nos llevó hasta el portal. (El día siguiente por la mañana vino a buscarnos con cruasanes.) Ione y yo nos compramos unas cervezas, y como hacía tiempo que no hacíamos, nos dio la media noche conspirando y divagando sobre cómo hacer para seguir difundiendo la cultura menstrual y cíclica por todos lados.
12 ponencias: Lo estamos haciendo
El viernes amaneció con un sol brillante y ese azul que hacía tiempo que no veíamos en Norteña. Paseamos por Gracia, cogimos el metro y salimos en la Uni. Un sitio, por cierto, lleno de árboles maravillosos. Transcurrimos la mañana escuchando ponencias. En total 12 compas, 12 proyectos de aquí y allá que estamos haciendo educación menstrual y queríamos contarlo. Entre ellos, claro está, nosotras.
Preparamos la ponencia queriendo poner énfasis en la importancia de las redes y de la economía social y transformadora como ecosistema ‘natural’ para la aplicación del paradigma cíclico. Estos espacios de 15 minutos, estaban propuestos en torno a un marco de ‘experiencias educativas menstruales’. Al preparar la ponencia, nos dimos cuenta de que al fin y al cabo, esa era nuestra propia experiencia educativa: Seguir aprendiendo y practicando el arte de vincularnos desde la perspectiva ekofeminista, tomando como punto de partida, la experiencia de la ciclicidad.
Abrió la mañana Jaione Guisasola con su proyecto Azkasi. Le siguió Amanda López, que junto a Lorenza Urbani, allá desde Argentina y al otro lado de la pantalla (las jornadas también fueron accesibles on-line), nos contaron entre otras cosas, sobre su bello cuento ‘Irupe y la menarquia’. Desde Portugal, aunque en presencial, escuchamos a Vania Beliz, que además de ser educadora menstrual en su tierra, hace todo lo posible porque esos saberes lleguen a antiguas colonias portuguesas de África. También tuvimos la alegría de escuchar a Lucia Muñoz, que junto a su presentación sobre la escuela rural e itinerante que tienen el Olba (Teruel), nos trajo unos saquitos de romero de su tierra. Clara García nos contó su historia en Nepal, las condiciones terribles que aún viven allí las niñas cada vez que menstrúan, y sobre el proyecto inspirador (https://beartsy.org/es/) con el que tratan de erradicar esto.
Más y más compas6 realizaron sus ponencias. Todas nosotras, por medio de talleres, proyectos, difusión y mucha paciencia, compartimos nuestros procesos (y liderazgos) relacionados con la educación menstrual.
Nosotras, en esos 15 minutos que parecieron 2, contamos nuestro recorrido de 8 años, presentamos las redes de economía social y transformadora (y feminista) en las que participamos7, explicamos cómo nos organizamos, y al final, nos dimos cuenta (bueno en realidad nos dimos cuenta la noche anterior en la conversación de medianoche y es con lo que abrimos la ponencia), que para nosotras lo importante es (y ha sido siempre, desde el principio aunque no lo supiéramos nombrar) subvertir el capitalismo, transformarlo, y que: 1) el ciclo menstrual ha sido (y es) nuestro punto de partida, porque nos hace estar en conexión con la ciclicidad de la vida y con nuestra pulsión propia, y 2) que no podemos contar cómo es nuestra cooperativa sin hablar de nuestro río, de las políticas de fronteras crueles que separan los estados, de las personas que se ahogan en el Bidasoa. Fue muy hermoso lo que Nuria (Beitia Hernández, psicóloga comunitaria, que abrió y cerró las jornadas con palabras poético-políticas tiernas), me dijo durante el descanso: “Como se nota en vuestro proyecto que el territorio os habla”. Aún me emociono al recordar esto.
Comida en la uni y tarde de cierre: Colofón final
Para quien no ha ido a la universidad y ha tenido cierto traumita por ello (acá yo misma, aunque hoy por hoy estoy feliz de que así sea), comer en la cantina de la uni puede ser un hito gracioso que siempre recordaré. Estaba rico y el personal fue súper amable.
Tras el maravilloso charloteo informal que estos eventos tienen en las pausas, durante la tarde hicimos un taller sobre los retos y lugares/espacios/población potenciales de ‘conquista’ que aún quedan por alcanzar con esto de las movidas menstruales. Fue muy interesante, y quedó claro lo que queda por hacer, y también lo que ya estamos haciendo. Celebrar esto también fue algo importante que ocurrió sutil y transversalmente durante estas horas juntas.
Para terminar, conocimos a Mireia (Perez-Sabadell) que nos presentó su tesis doctoral sobre la «Presencia y análisis de los anuncios de productos menstruales en la academia: ‘ni lo notas ni lo notas’”. ¡Brutal! Esclarecedor, y un poco triste… aunque también, como buena comunicadora que es, consiguió (quizá por no llorar) que todas nos riéramos mucho. Abrió su ponencia con este video que te recomiendo mucho que veas.
Y como colofón final, las palabras-caricia de Nuria, nos hicieron un recorrido vivo por lo que habíamos vivido. Una suerte de recapitulación de esas que a mi tanto me gustan, de esas que te hacen poder volver a saborear lo vivido (como este texto ;)).
Aplausos, cierre con una pequeña dinámica a cargo de Ana Luisa, y más y más abrazos. Hay a mucha gente que no le gustan las despedidas. A mí sí. De hecho, algunas veces me gustaría que fueran eternas, quedarme a vivir ahí para que nada (tan emocionante) termine nunca.
Sábado de improvisación: Vulvas y vaginas libres
La vida nos tenía guardado un regalo para un sábado en tierras catalanas sin plan cerrado: Iríamos a visitar la Masía de Ona y Leti, 2 compas maravillosas que también conocimos en las jornadas y que, generosamente, nos invitaron a pasar el día con ellas.
Casi a medio día cogimos el tren de Barcelona a Mataró. Tras unos cuantos kilómetros de vías junto al mar, allí estaba Leti sonriente y dispuesta para llevarnos a la masía. Otros cuantos kilómetros de asfalto, unos cuantos kilómetros más por el camino de tierra, y allí estábamos en La Matriu de Can Pau de la Rosa.
Comimos entre árboles y con un rico sol de febrero acompañándonos. Por la tarde, además de un bello paseo por el entorno, pudimos conocer en profundidad sus proyectos, tanto el ‘Gen còsmic’ de Ona (Ortíz Jové) como las ‘Vaginas Libres’ de Leti (Leticia Chamorro Chueca). No puedo expresar con palabras la cara que se nos quedó a Ione y a mí después de que juntas levantaran la tela negra que cubría una gran mesa. ¡Había un montón de vulvas mega realistas hechas con silicona que parecían de verdad! Con pelo, sin pelo, con los labios externos grandes y pequeños, … las tocamos, las sentimos, y por supuesto, nos compramos un buen kit de pototas8 para nuestros talleres. Leti por su parte, nos presentó su libro especializado en el sangrado libre. Además de hacer mucho match entre nosotras (tenemos cierto aire como pareja creativo-laboral), ¡Todo fue una fantasía!
Domingo de vuelta a casa y algunas conclusiones vivas
El domingo fuimos al aeropuerto y en el control de seguridad nos pararon para que les enseñáramos las vulvas. No las nuestras, xD, sino las que llevábamos en la mochila. El de seguridad no paraba de decir “souvenirs, souvenirs…”. Fue muy divertido y la guinda del pastel que indicaba el comienzo del final de la aventura.
A veces, quizá, puede parecernos que la virtualidad es algo abstracto, lejano o que ha de ser efímero por naturaleza, sin embargo, en mi experiencia (tanto en la participación de saraos-proyectos varios como en las experiencias de desvirtualización que he ido relatando), de esta forma podemos poner en práctica maneras cuidadas de conexión, validación de sentires, apoyo en vivencias que (en lo presencial) nos pueden dar vergüenza o pudor, y hasta como en este caso, la creación colectiva ‘vía internet’.
Otra de las conclusiones con las que he vuelto ha sido la potencia de saber que, aquí y allá, en rincones urbanos, rurales, escuelas, espacios de mujeres y en todos los territorios, estamos haciendo un montón. Validarnos en relación, sabernos unas menstru-frikis orgullosas de ello, inspirarnos juntas si hace falta flipándonos (;)), hablar de los retos que compartimos y de los triunfos que vamos logrando, es en sí misma una experiencia preciosa e imprescindible para salir de las individualidades promovidas por el sistema y seguir llenándonos de Vida, mientras nos en-red-andonos.
He vuelto con el corazón llenito. Estas redes que construimos más o menos formalmente, más o menos presencial o virtualmente, están siendo las que nos contienen y nos validan. Las que nos acogen y nos da un marco. Con las que tenemos la oportunidad de mantener la chispa (colectiva) encendida y a las que podemos arrejuntarnos cuando solo somos capaces de ver el mundo en tonos grises. Y esto, amigis, esto será lo que nos salve, y lo que nos está salvando.
Gracias a cada una de las compas por su aporte a la Vida, por traer color y por hacer posible este relato. Gracias por ser cada una el ingrediente que Es, confiando en que el puchero que hacemos juntas está riquísimo 🙂
1Casa Liken es una plataforma virtual, segura y fuera de todo algoritmo creada por Erika Irusta, en donde, ya desde hace 10 años, convivimos (virtualmente) algunas perras verdes compartiendo sobre nuestros ciclos, y sobre las derivas de nuestras vidas. También ‘trabajo’ ahí como coordinadora del equipo de dinamización 🙂
3Desde hace 2 años la Universidad de Barcelona imparte un posgrado sobre educación menstrual. Lees más aquí.
4“Educación Menstrual. Un libro colectivo desde el sentipensar, la experiencia y la investigación científica en clave feminista, interseccional e internacional”. Tienes toda la información sobre el libro AQUÍ.
5*Nota de la impostora: Aunque yo no he participado activamente en la escritura del libro, he estado presente aportando ‘mirada crítica’ (palabras de Carol), y trabajando sobre todo en la fase de edición y de corrección.
6Por cuestión de tiempo-espacio, no voy a nombrar a todas, sin embargo, si eres de esas compas y nos quieres dejar un mensajito en los comentarios contandonos sobre tu proyecto, será un regalo 🙂
8En euskera coloquial ‘vulva’ se dice potota. El término ‘oficial’ es ‘alua’, aunque esta palabra también ha sido usada durante décadas de un modo despectivo, por lo que nosotras solemos optar por decir ‘potota’.
*la foto es una foto de grupo que nos sacamos en las jornadas 🙂

Muchas gracias, Enara, por tu práctica de escritura poética, tan inspiradora para mí desde hace tantos años…tantos como los que decidiste, generosamente, sostener tu blog.
Y gracias también por nombrar con tanta belleza la presentación de Educación menstrual. Fue un regalo sentir cómo, sin ensayar, nos fuimos acompañando y complementando, transmitiendo a las compañeras la metáfora del puchero…esa parte tan chistosa y visual de tener cada una el cucharón en mano, con la olla, las verduras y los condimentos en la sala de la universidad como imagen viva de ese proceso colectivo que cocinamos juntas.
Me ha gustado mucho tu narrativa de este día y medio…gracias por dejarlo tejido en palabras, para poder volver a él y revivirlo gustosamente.
Me siento afortunada de que, aun en la distancia, hayamos ido contándonos la una con la otra…también me has hecho sonreír al nombrar mi pelo blanco, jeje. Que el tiempo pase bonito para todas…seguimos germinando pensamiento crítico y recogiendo convicción para una transformación ecosocial y placentera, honrando la ciclicidad de nuestros cuerpos y de la naturaleza que nos sostiene.
Te abrazo,
Carolina A.
Carol, querida! Gracias siempre por tus palabras y por tu cuidada atención a la Vida <3
Yo también me siento muy afortunada de, en la distancia que nos une, seguir creando juntas, cerca, germinando y floreciendo 🙂
Eskerrik asko por el mensaje, por tus palabras llenitas de cariño siempre!
E.